Sueños de mujer...

viernes, 23 de julio de 2010

MUNDOS PARALELOS

Anoche, como todas las noches, te sientas en el sofá con el notebook sobre las piernas, esa silenciosa y aguda adicción de contenido que te ciega, te fascina, te encanta, te obsesiona, te enloquece, ese dulce poder de verlo todo, de tenerlo todo, a través de una red que se sumerge y seduce en una realidad bien dicha Virtual.
Alrededor la vida pasa de la mano de la rutina, los niños deambulan por los estrechos rincones de nuestro departamento bien amoblado, otras veces, apenas la puerta se cierra detrás de el hijo que va a la cama, te sientas ansioso para abrir la tapa del notebook como si abrieras una ventana a un mundo fascinante… Aún la rutina no termina, los juguetes repartidos por todo el piso , la mesa ocupada entre juguetes y cosas de la once, la cocina y el lavaplatos con loza sucia…
Ingrato el reloj que pasa sin demora y así cuando me siento y los niños están dormidos ya son las 12 de la noche, desearía un abrazo, una palabra afectuosa, una mirada comprensiva, una señal de amistad… Pero tú estás sumergido, tus ojos en la luz baja de la noche me son esquivos, a rato se me diluyen del recuerdo, hace años que no nos miramos con admiración, no compartimos un espacio, vivimos mundos paralelos uno al lado del otro.
A veces sólo deseo pasar de largo, la sensación de vacío me agobia de hace mas de un año… Antes lloré, con desesperación, eché de menos la clásica taza de té sentados a la mesa, compartir un pensamiento, una reflexión… eché de menos tocar tus manos, las mismas que ahora miro y no siento pertenencia de ellas, el sentimiento de desamparo se me ha transformado en piedra. Ya no lloro por los momentos que no tengo, no lloro por la mirada que no recibo, no sufro por las palabras que no intercambiamos. Me acostumbré a este mundo paralelo. No lo acepto, pero puedo vivir en él, porque soy libre en él, libre en el momento que mis lágrimas se secaron; libre.
No niego, a veces me embarga la melancolía, y siento esa extraña sensación de despecho con los juguetes que te transportan, y mi corazón me pregunta por qué acepto tan pobre amor, y me vienen sentimientos de rabia y rencor. Mi corazón de piedra me pesa en el pecho, y sin embargo me siento tranquila…
Te dejo, tu mundo de datos, programas, amigos y mujeres sexuales es muy amplio… Estrambóticos videos, gente desconocida y fachadas impresionantes.
Si no fuera eso, será otra cosa, y otra cosa, y otra.
Te perdí. Pero te tuve. Tuve al hombre del cual me enamoré, me miraste a los ojos, tomamos algo juntos, conversamos de la vida y reflexionamos… Me enamoré de tu ímpetu, de tu liderazgo, de tus ganas de vivir una vida juntos, de tu energía maravillosa.
Y ANOCHE, como todas las noches, te sientas en el sofá con el notebook sobre las piernas, a veces lo decoras con juguetes de colores, y a mi me da envidia el tiempo que le dedicas a esa máquina que no tiene corazón… Quizá cuando yo pierda el mío, vuelvas a mí.

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