Sueños de mujer...

martes, 20 de diciembre de 2011

Y más sueños...

En el mundo paralelo de los sueños, he vivido, he huído, he agonizado,he muerto.

De alguna manera he llevado vidas muy distintas y a veces tan vívidas que no he logrado percibir la linea que diferencia lo onírico de lo real.

Pero he de confesar, que esos estados son parte muy especial de mí, ya que ha pesar de lo rápido y fantástico de los sueños, son experiencias que me emocionan, y puedo recordar quién soy realmente, cómo reacciono frente a determinadas situasiones, cómo amo o cómo abrazo a mis seres más amados y que ya no están conmigo... A través de ellos he experientado sentimientos extremos, y he visto gente que en la vida real no conozco, he experimentado situaciones que en la vida, en esta que llamamos realidad, jamás podría experimentar, cimentada en las normas y un sistema que nos obliga a seguir una vida plana, llena de límites, de lo que no debemos hacer, de lo que no podemos hacer, de lo que no alcanzamos a hacer, de la letra chica y las cuentas hinchadas cada año que nos recuerda que sólo esta vida es para trabajar y gastar nuestras energías en pro de intereses agenos, que no hay más senderos que este, que no hay una visión más amplia de la que nuestra retina puede capturar. Estamos aquí, sufrimos, nos enfermamos, lloramos, y son más numerosas las penas que las alegrías. La realidad no tiene nada de hermoso.

Lo hermoso, está dentro de nosotros, en la magia que hace bombear al corazón a libre latido, y en nuestro cerebro que guarda un código de nuestra historia, como seres humanos, como seres vivos, como seres que pueden imaginar y hacer realidad sus sueños...

El día en que no crea que puedo cumplir un sueño, sé que será el día en que se terminen mis palabras y mi alma, espíritu o sea como sea que se llame, esté volando sobre los mantos de nieve que cubren nuestras montañas.

Un sueño, una pesadilla...

Hoy tuve un sueño, soñé que andaba en mis barrrios de infancia, pero tenía la edad de hoy. 
Soñé con un hombre que me molestaba, y amenazaba constantemente con reventar un bicho que parecía una babosa grande y asquerosa en mi pelo, algo que me tenía muy angustiada, ya que odio a todos esos bichos... El hombre cuya cara no recuerdo, se burlaba de mí, pero era más bien un villano, porque empezó a seguirme ya no en broma, sino en verdad para torturarme con mis temores más profundos y angustiosos. 
Yo corrí, corrí y gritaba que por favor no me molestara más, y empecé a sentir los síntomas de la angustia, el corazón agitado, esa sensación en las manos y el pecho apretado... Corrí y él detrás, gozando de mis sentimientos de terror, hasta que el logró atraparme me cayó encima y quedé con la cara en la tierra llorando mientras él me reventaba ese asqueroso bicho en el pelo y lo esparcía... Yo lloraba, lloraba y lloraba con desconsuelo, sentía su peso y cómo me inmovilizaba la cabeza, sentí su aliento agitado y risa satírica en mis oídos, y empecé a ahogarme, a sentir los síntomas más tortuosos del pánico.
Entonces él se levantó, se fué... Y me quedé sola.
Cuando las lágrimas se me secaron, traté de sacarme con ramas de árbol los restos del bicho, y emprendí corriendo el recorrido donde mi madre, para que me abrazara y me diera consuelo....
La encontré, me ayudó a limpiarme, me abrazótiernamente sin una palabra ....
Entonces se hizo de noche, yo tuve que partir otra vez, y me subí a una micro antigua que me llevó por senderos oscuros y acantilados tenebrosos hacia el Cajón del Maipo. Mi paradero: El cementerio.
Por alguna razón, y a pesar de mi largo viaje, nunca encontré el cementerio, y me quedé esperando en un almacén del pueblo en medio de la noche que volviera a pasar una micro que me llevara a casa....

lunes, 28 de noviembre de 2011

No llores amor...

"No llores amor.... No llores tan pronto, yo no soy una villana, sólo quiero o quizá quise ser feliz. He luchado mucho por tener la felicidad que imagino, pero al parecer no es tan fácil. Me siento extraviada, perdida y a veces ahogada. Querer liberarse no es un pecado. La felicidad es volátil, llega y se va. Se va y vuelve.
Me siento como una flor que necesita mucha agua, sino se marchita fácilmente...
No llores amor. No hay por qué llorar.
Si lloras mucho se te secarán las lágrimas, y te convertirás en una piedra como yo.
Entonces, cierras los ojos e imaginas el último atardecer más hermoso que hayas vivido, y quieres permanecer en ese sueño, por siempre."






viernes, 25 de noviembre de 2011

Isidora



Isidora le confiesa a su madre una lid interna que la tortura, no hay quietud en su alma. Se siente cansada de tomar tantos fármacos para evitar crisis de angustia, agotada de sentirse vacía, extraña y desprotegida:

Isidora: “Nadie podría resistir mi angustia, a veces pienso que no vale la pena seguir luchando, por vivir una vida que a cada instante te recuerda lo miserable que es vivirla. A lo mejor no son cosas que haga o deje de hacer yo, es que el capullo de la vida que me contiene, no me abriga, no me protege... Y me deja expuesta a tantas cosas cuya alma inmadura y cobarde como la mía es incapaz de tolerar....
Así, y ya después de tantas desiluciones, creo que la mitad de mi ser es una piedra, la otra mitad, que pugna por desprenderse de las garras de los fármacos que me tiñen de un solo color la retina, me recuerda y me susurra muy en lo profundo de mi conciencia que ya basta, que ya no siga luchando por algo, que sea cual fuere la desición que yo tomase: Será un fracaso.
Mis hermosas crías que juegan en casa no saben del triste futuro que les ampara, y tal como a mi me sucede, el capullo de la vida no los abribará cuando tengan deseos de ser abrigados, cuya madre no soporta la tristeza y cuyo padre se escabulle como arena entre los dedos.
Yo no podría dejarlos solos a su suerte. Hay algo mejor que nos espera: NO en esta mundana sociedad, donde el valor va asociado al dinero, a la esclavitud de los trabajos, a acallar nuestras más sinceras emociones. Yo soy dueña de ellos. Yo soy la que los traje a esta vida. Yo soy la que he de liberarlos”.

La madre de Isidora, por primera vez, no comprende.
Teme por los pequeños niños, y no comprende las verdaderas motivaciones o “desmotivaciones” de Isidora.
Isidora no es más que una niña, que en su fracaso en busca de la felicidad, quiere partir a un espacio sin guerra y desamparo, junto a sus crías amadas, a quién ella adora y ama con todo el corazón.